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lunes, 26 de junio de 2017

CONFLICTO DEL HOMBRE CON LA NATURALEZA

Escritores Creativos Casa de los Escritores del Uruguay

Mabel Estévez

Amrah es el Protector de la supervivencia vegetal en la Tierra, un Dios de casta, proviene de Kandar y Krofs, mundos lejanos.
Cuida y defiende la vegetación, es un híbrido, de piel rugosa y de tres corazones, que vibran al unísono con Gaia.
Ésta en todos lados, en la selva, la sábana, en los jardines o en una simple maceta.
El Chi, el soplo de energía, que lo mantiene, se encuentra en la selva amazónica.
Custodia el balance del sistema, con la consigna de rescatar las mejores semillas .
Un día una enredadera invade la selva, atrapando y asfixiando, todo lo que está en su camino, con fuerza inusual.
Amrah siente la amenaza, urge extraer la simiente, presagia lo peor.
La ponzoña ejecuta al árbol, al arbusto a las cosechas.
Amrah sabe que llegó la hora, invoca a los superiores, Gaia, las grandes aguas, los vientos del Norte, días de debates, de idas y venidas. Por el bien mayor, acuerdan un nuevo comienzo.
Los superiores, claman a los huracanes, terremotos, a lo absoluto. Desolación, 
plegarias, gritos, muere la comodidad, lo falso, el hombre robot.
Al décimo tercer día, el silencio abraza lo naciente.
Amrah eleva los ojos al Cielo; una joven sedienta y cansada, toma agua del rio, reposa en un árbol, se moja el rostro, unas gotas caen en unas viejas raíces.
Sin saberlo mitiga el dolor del híbrido.

Amrah, por primera vez, piensa en la esperanza.

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